Igualdad de género y análisis de la comunicación motriz en las tareas de la educación física
Este articulo de Javier Gil Quintana y Joseba Etxebeste Otegi trata el estudio de como las tareas motrices llevadas a cabo durante las clases de educación física influyen o no en una educación basada en la segregación y aprendizaje de los valores machistas y de diferenciación de género. Explican y analizan como el hecho de realizar tareas guiadas por el profesor o “juego libre” influye en el desarrollo cognitivo, del comportamiento y como se ven influenciados los alumnos por el machismo aprendido e impregnado de la sociedad.
Inicialmente, el artículo diferencia entre dos sistemas pedagógicos. La
educación mixta busca la igualdad de ambos géneros juntando al alumnado en espacios
de la escuela comunes en los que no predomine la desigualdad entre sexos. Esto
quiere decir que tratan de evitar lo que sucede en casi todos los patios de los
colegios en los que predominan los campos de fútbol ocupados mayoritariamente
por varones quedando así el género femenino relegado a espacios colindantes y
muy secundarios. Para ello hacen uso de los juegos mixtos, en los cuales se
busca la igualdad de sus jugadores dejando de lado las características de ambos
géneros con el objetivo de evitar así la superposición de uno sobre otro.
Por el lado contrario se encuentra la pedagogía de la educación diferenciada,
basada en la educación de ambos géneros en diferentes espacios. Este tipo de sistema
pedagógico beneficia de gran manera al género masculino puesto que ellos
tienden a ser más agresivos, dominantes y físicamente activos mientras que las
niñas prefieren juegos de cooperación y disciplina. Esta pedagogía se mantiene
con la justificación de que este tipo de educación realiza la separación de
ambos género con el fin de evitar evidenciar la diferencia entre el alumnado,
ya que sino defienden que aumentarían las desigualdades y se radicalizarían, el
rendimiento escolar caería y la violencia de género sería más elevada.
Dentro de la educación diferenciada cabe hacer un apunte hacia las prácticas deportivas, sobre todo aquellas que incluyen competición. En este ámbito, a lo largo de los años se ha evidenciado el machismo en el deporte ya que las mujeres siempre han sido consideradas inferiores a los hombres siendo incluso excluidas de las competiciones y de nuevo relegadas a segundos o terceros lugares. Hay varios temas a abordar como son las desigualdades salariales entre deportistas hombres y deportistas mujeres, lo sexista que es la ropa deportiva, el pensamiento machista de varias figuras reconocidas del mundo del deporte, las cláusulas anti embarazo y así se extiende una lista infinita a la que las mujeres como deportistas debemos afrontar día tras día. En el enlace de la vanguardia añadido a la bibliografía trata distintos casos de discriminación de género en el mundo del deporte
Una vez explicados ambas pedagogías, debemos adentrarnos en que sucede
cuando las tareas motrices realizadas por el alumnado son guiadas y que pasa
cuando es juego libre. Como cabe esperar en las horas libres, probablemente en
la mayoría de los colegios, son los chicos quienes deciden a que jugar (usualmente
fútbol) y las niñas se entretienen caminando y hablando en otras zonas del
patio, saltando a la comba o incluso puede que tirando a canasta.
Hablando desde mi experiencia personal, no recuerdo a lo largo de toda mi
etapa educativa algún día de juego libre en el que no se haya elegido fútbol y
yo haberme aburrido durante toda la hora de clase puesto que no había nada más
que hacer. Los niños deciden, mandan y juegan, y ¿nosotras qué? Miramos o
cotilleamos desde una esquina lo cual es denigrante y debe empezar a cambiar. Por
otro lado, cuando los ejercicios los mandaba mi profesor no recuerdo ningún problema
a la hora de formar grupos o a la hora de jugar, todos éramos compañeros, no éramos
niños por un lado y niñas por otro, a pesar de que no siempre sucedía así y a
veces se producía la segregación igualmente.
En conclusión, tristemente en la educación física de hoy en día tendremos
la ardua tarea de lograr enseñar al alumnado lo valioso de cooperar y convivir
ambos géneros en igualdad y lograr por fin acabar con las situaciones en las
que cuando se deban realizar tareas autogestionadas no sean ellos los que
decidan con libertad y sin oposición, sino lograr, si es necesario interviniendo,
que los niños jueguen cooperando y divirtiéndose como niños no como género
masculino y género femenino. Incluso, desde mi punto de vista creo que si se prohibiese
jugar al fútbol en los días de juego libre nos sorprendería el darnos cuenta
que probablemente la mayoría de los juegos serían mixtos y repartidos equitativamente
por el espacio del patio.
La situación de desigualdad para las mujeres debe cambiar y el cambio inicia
en la raíz de la educación. Aprendamos a enseñar y aprendamos a mostrar el
valor de la equidad.
BIBLIOGRAFÍA:
https://www.lavanguardia.com/participacion/20140926/54416327484/machismo-deporte.html
https://seer.ufrgs.br/Movimento/article/view/85297/52633

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